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CAMINO DE SANTIAGO

9 Junio 2009, por admin 

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¿Podríais meter todas vuestras necesidades dentro de una mochila? Pues eso es lo que ha conseguido nuestro invitado, Luis Etxebarria. Ha recorrido nada menos que quince veces el camino de Santiago, así que es todo un experto en eso que a veces nos cuesta tanto y es tan básico: simplificar. Luis suele recorrer distintas rutas y estar fuera de casa unos veinte días, aunque en ocasiones (como cuando comenzó la ruta desde Alemania) puede llegar a llevarle más de dos meses. Este peregrino nos recuerda que el peso total de la mochila no debe superar el 10% del peso de la persona que la lleva. Él suele llevar en ella unos cuantos objetos fijos: -Una pequeña linterna para cuando llega tarde al albergue o se levanta a oscuras durante la noche, así no molesta a los demás peregrinos. -Una botella de agua, por si no encuentra dónde beber durante un buen trecho. -Una taza metálica, ya que no todas las fuentes tienen acceso fácil para beber. -Algo de comida: Un trozo de pan y una conserva, por ejemplo de atún y una manzana. Por supuesto, hay que llevar también un abrelatas. -Cubiertos: Una cucharita pequeña, un tenedor y una navaja. -Cartilla del peregrino: Es la credencial del peregrino. -Reloj. -Bañador y un jersey. -Utensilios para el aseo, como por ejemplo, una toalla ligera. -Una colchoneta hinchable, por si al llegar al albergue está completamente ocupado y no encuentra sitio en las literas. -Un saco de dormir. -Dos palos de esquí para apoyarse durante las etapas largas para proteger las rodillas en las cuestas, especialmente beneficioso para las personas de más edad. -Un poco de saúco, para infusiones, ya que es revitalizante. Y lo más importante que hay que llevar: entusiasmo y estar abierto a compartir con los demás peregrinos.

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